INVITACIÓN A LA LIBERTAD

Martínez, Marina: “Altolaguirre más que un editor” en Diario Sur, Málaga, 13 de abril de 2010

La losa de «poeta menor» ha pesado sobre Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905-Burgos, 1959) desde que entre los años veinte y treinta del pasado siglo despuntara como impresor. El reconocimiento de su valor en la edición ha eclipsado de tal forma su obra lírica que ha llegado a ser incluso desconocida para muchos. Ahora, en el 95 aniversario de su nacimiento, un grupo de escritores y profesores malagueños reivindican esa producción poética en ‘Invitación a la libertad. La poesía de Manuel Altolaguirre’, el primer ensayo publicado en España sobre la poesía completa del autor de la Generación del 27.

Editada por la Universidad de Málaga (UMA), la obra pretende «hacer justicia» y cubrir el «déficit» existente en torno a la obra lírica del malagueño, sobre la que sí había estudios parciales. En este caso, quien abandera la iniciativa es el escritor Francisco Morales Lomas. El también presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios y profesor de la UMA se ha aliado con su colega en la docencia Eduardo Vila y con los poetas Alberto Torés y Rafael Ávila para romper una lanza por los versos de Altolaguirre. Lo hacen a partir de la obra completa publicada en 1999 por la editorial Cátedra. A ella se añade ‘Alba quieta’, título inédito de 1927 que vio la luz en 2005 y que esconde una curiosa historia.

Cuenta Morales Lomas que el reconocido impresor se la dio a leer a Juan Ramón Jiménez, pero este «no le hizo mucho caso», lo que le retrajo de publicarla. No en vano, según el coautor del ensayo, el poeta onubense consideraba al malagueño «a su nivel» y era él «por el que más afecto sentía» de los de su generación. Teniendo en cuenta lo crítico que era Jiménez, dice mucho del talento poético del que fuera fundador de ‘Litoral’. Como recuerda Morales Lomas, ni él mismo «se dedicó a difundir su obra». Tampoco sus coetáneos. «Tenían muy buena consideración de él como persona, incluso le llamaban ‘el ángel’ por su generosidad y carácter bonachón; sin embargo, no lo trataron bien como poeta», aclara el también escritor que no deja lugar a dudas: «Es el gran poeta olvidado de la Generación del 27». Quizás porque «se centró en hacer una poesía propia, alejada de las modas». «Se sentía libre escribiendo poesía». De ahí el título del ensayo (‘Invitación a la libertad’). También referente -destaca Alberto Torés- a la versatilidad artística de un poeta e impresor que también escribió teatro e hizo cine.

Un valor añadido

«La labor de impresor no debería verse como un desprestigio, sino como un plus», advierte Torés, para quien, como ocurriría a otros autores, el exilio, «más que una tragedia, «se convertiría en una fuente de enriquecimiento» para Altolaguirre.

No perdería su esencia el malagueño. Ese carácter intimista que identifica su obra se vería complementado durante la República y la Guerra Civil con marcas propias de una época trágica para muchos. Eduardo Vila subraya entre ellos el dolor y la pérdida (por algunos familiares y por amigos como Lorca), la memoria y el futuro, y la alteridad -«la mirada al otro se visualiza mucho más», observa Vila-.

(Fragmento del Prólogo)


Ni en la importante obra de Concha Zardoya, Poesía española del siglo XX (1974)[1] en cuatro volúmenes, centrada en la primera mitad del siglo XX, ni en la de Dámaso Alonso, Poetas españoles contemporáneos[2] (1978), ni en los críticos y compañeros de su generación hay monografía extensa alguna de la obra de Manuel Altolaguirre. Lo decía Garrido Moraga[3] en 1983 con meridiana claridad: “La bibliografía sobre Altolaguirre no nos ofrece demasiado, especialmente en cuanto a análisis de conjunto que sistematice las grandes unidades en que se articula la lírica del malagueño”.

Una generación, la del 27, «muy amistosa y unida» aunque en los epistolarios cruzados que se se han publicado hasta ahora[4] bien mostraron que no había tanto como se decía. Sirva de ejemplo el comentario que hacía Cernuda[5] (el gran y admirado amigo de Altolaguirre, testigo de su boda con Concha Méndez junto a Juan Ramón Jiménez, García Lorca y Guillén) sobre el poeta malagueño, aclarando previamente que este defecto que le imputa a su obra también lo hace de modo genérico a cualquier escritor que se precie: “No creo que se haya reconocido bien el valor de la poesía de Altolaguirre (…) Cierto que es desigual, a pesar de la brevedad de su obra; que al lado de un poema perfecto hay otro inefectivo; al lado de unos versos admirables, otros inexpertos. Pero eso no es razón bastante para explicar aquel desconocimiento de los lectores hacia la poesía de Altolaguirre”.

[1] Madrid: Gredos.
[2] Madrid: Gredos.
[3] Garrido Moraga, A. (1983). “La poesía de M. A.” en Analecta Malacitana, VI, 1, pp. 183-191 [183]. También lo reitera Esteban, J. (1977): “Altolaguirre, visto por sus compañeros de generación” en Ínsula, núm. 368-369, p. 5: “No deja de ser curioso que, siendo M. A. uno de los poetas de la generación del 27 menos estudiado y cuya bibliografía sobre su obra es, quizá, la menos extensa de todos, sea, sin embargo, el más citado y recordado por sus compañeros de generación que, sin duda, vieron en él algo que hasta ahora no hemos sido capaces de encontrar nosotros”.
[4] Aunque hay abundantes referencias a ellos, podemos citar los Altolaguirre, M. (1991): Epiostolario. De Altolaguirre a Gerardo Diego. (Ed. de Maya S. Altolaguirre). Madrid. Caballo Griego para la Poesía. Altolaguirre, M. (1989): Diez cartas a Concha Méndez. (Ed. de James Valender). Málaga: Centro Cultural de la Generación del 27. Hinojosa, J. Mª (1997): Epistolario (1922-1936). (Ed. de Julio Neira y Alfonso Sánchez Rodríguez). Sevilla: Fundación Genesian. García Lorca, F. (1997): Epistolario completo. (Eds. Andrew Anderson y Christopher Maurer). Madrid: Cátedra. Salinas, P. y Guillén, J. (1992): Correspondencia (1923-1941). (Ed. de Andrés Soria Olmedo). Barcelona: Tusquets. Diego, G. y Cossío, J. M. (1996): Epistolario. Nuevas claves de la generación del 27. (Ed. de Rafael Gómez de Tudanca). Alcalá-México: Universidad y FCE. Aleixandre, V. (1986): Epistolario. (Ed. de José Luis Cano). Madrid: Alianza Editorial y también de José Luis Cano (1992) la edición de Epistolario del 27. Cartas inéditas de Jorge Guillén, Luis Cernuda y Emilio Prados. Madrid: Versal-Cátedra. Prados, E. y Sanchis Banús, J. (1995): Correspondencia (1957-1962). (Ed. de Juan Manuel Díaz de Guereñu). Valencia: Pretextos.
[5] Esteban (1977: 5) Esteban recoge el comentario de Luis Cernuda sin citar el lugar o la fuente.

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