EL LAGARTO Granada: Revista de Teatro y Literatura núm. 6 Julio-Diciembre de 2001.

Esta obra de teatro fue publicada en 2001 en la sección de Teatro de la Revista Alhucema.

Una persona acude al médico porque se encuentra mal. Lo acompaña su señora. El médico comienza a auscultarlo y, de pronto, descubre que en la garganta tiene adherido un lagarto. Un bicharraco de medio kilogramo aproximadamente.
El proceso les permite entrar en otras situaciones que no sólo divertirán al espectador sino que le permitirán conocer desde otros puntos de vista la absurda realidad social en la que estamos inmersos. Con un lenguaje sencillo, directo y sin grandes concesiones al lenguaje, Morales Lomas penetra en las conductas humanas con el esquema clásico del esperpento y la tradición brechtiana en el acercamiento a la realidad/irrealidad que pretende transmitirnos, siempre guiado por la caricatura, el esperpento y la deformación sistemática. Un teatro que se ha dado en llamar “Teatro caníbal”.

(FRAGMENTO):

 

 

ACTO ÚNICO

Interior de una consulta médica

 

 

          (Una SEÑORA acompaña a su marido ENFERMO. Entra en la consulta del MÉDICO. Éste los recibe con mucha amabilidad.)

DOCTOR.-  ¡Buenos días!

SEÑORA.- No tan buenos, doctor, no tan buenos.

(El ENFERMO no dice ni palabra.)

 

DOCTOR.- Ustedes dirán.

SEÑORA.- Decir, lo que se dice decir, mi marido no dice ni “a”.

DOCTOR.- (Dirigiéndose al ENFERMO.) Diga “a”.

ENFERMO.-  “A”.

DOCTOR.- ¿Lo ve? Su marido ha dicho “a”…

SEÑORA.- … A mi marido es que le gusta muchos discutir y llevarme la contraria.

                                (El ENFERMO sonríe maliciosamente y hace un gesto afirmativo.)

Lo que quiero decir, doctor, es que mi marido no puede hablar.

DOCTOR.- A ver. (Se dirige al ENFERMO de nuevo.) Diga esternocleidomastoideo.

ENFERMO.-  (Impecable.) Esternocleidomastoideo.

DOCTOR.- ¿Lo ve? Habla perfectamente.

(La SEÑORA le echa una mirada devoradora al ENFERMO.)

SEÑORA.- (Increpa a su marido.) En la casa bien que te quejabas y no decías ni palabrita…, pero, claro, por llevar la contraria… Está mintiendo como un bellaco, doctor, si lo sabré yo. Todo lo que está haciendo es puro teatro. Le tiene tanto miedo a un médico que es capaz de decir que ha visto a la Virgen del Pincho en pelota picada.

(El MARIDO asiente socarrón.)

DOCTOR.- ¡Qué exagerada es usted!

SEÑORA.- ¿Exagerada yo? ¡Ja!

DOCTOR.- (Se dirige al ENFERMO.) Bueno, ¿qué le sucede al caballerete?

SEÑORA.-  Tiene la garganta inflamada, no puede comer, tiene fiebre, no hace el amor desde hace dos meses y además está muy viejo.

DOCTOR.-  Sobre lo último no puedo hacer nada, pero vamos a ver sobre el resto.

(El DOCTOR toma un palito de madera  y le explora la boca al ENFERMO.)

 

DOCTOR.- (Horrorizado.) ¡Joder, joder!

SEÑORA.-  Eso digo yo, joder, joder, pero, ¡ca!

DOCTOR.- ¿Ha visto lo que tiene aquí?

(Le muestra la garganta a la SEÑORA.)

 

SEÑORA.- No veo nada, doctor, ni pajote. Soy astigmática, artrítica, asmática y ciática.

DOCOTOR.- ¡Vaya por Dios! Pues no vea usted lo que se pierde.

SEÑORA.- ¿Es grave, doctor?

DOCTOR.- Su marido tiene un lagarto en la garganta.

SEÑORA.- ¿Un lagarto?

(El ENFERMO sigue con la boca abierta.)

 

DOCTOR.- Como se lo digo.

SEÑORA.- ¡Madre de Dios! ¿Y es grande o pequeño?

DOCTOR.- Un bicharraco, muy hermoso, sí señora; medio kilo de lagarto aproximadamente.