EL VIENTO ENTRE LOS LIRIOS

Libro de relatos, Ediciones En Huida, Sevilla, 2019.

[ISBN 978-84-17502-51-5]

Fiel a la trayectoria de Monterroso, Cortázar y Borges, a los que considera sus maestros, Morales Lomas se adentra con El viento entre los lirios en nuevas historias llenas de humanidad, terror, ironía, surrealismo o absurdo en las que la actualidad no deja de sorprendernos con sus continuos señuelos, pero también hay otras donde esta realidad surge aterradora. Un buen número de variadas historias, unas más amplias y otras microrrelatos que amplían los vericuetos de la existencia. Una rata que se apodera de tu coche, la extraña visita al médico, la reescritura del dinosaurio, un pene que se curva, un coche que arde en una gasolinera, el  desempleo y la pérdida de expectativas, los desahucios… son historias que sin duda cautivarán al lector porque sorprenden y le permiten descubrir que la realidad es mucho más amplia que lo que perciben nuestros sentidos, en esa estela que creó Cortázar y no permite cada día descubrir nuestro mundo con ojos nuevos y un lenguaje raudo y ágil.

PRESENTACIÓN DE “EL VIENTO ENTRE LOS LIRIOS” DE F. MORALES LOMAS

Agradecimientos: Martín Lucía (diligencia, rapidez…), Guillermo Busutil, y a todos los asistentes que podrían ver el Alavés-Rayo Vallecano en lugar de estar viendo a este sujeto.

¿Por qué ahora un libro de relatos?

Tengo que reconocer que yo me inicié en los relatos y los cuentos cuando tenía cinco o seis años, cuando mi abuela Carmen, cerca de las brasas de la chimenea, me contaba historias truculentas que me tenían toda la noche imaginando al asesino de turno metiéndose en mi cama. En los pueblos siempre se cuentan historias truculentas. El terror es algo que siempre ha tenido muy buena prensa en un pueblo. Y las historias de maquis. También eran muy socorrido hablar de aquellos héroes.

Y los cuernos. También las historias de amor y desamor, que al final, casi siempre acaban en historias truculentas. Recuerdo que en un pueblo de las Alpujarras se creaban historias en torno a las “marimantas”. Durante la posguerra, cuando los apagones eran frecuentes, había hombres que querían tener coyunda con mujeres de alegría vital y se liaban en unas mantas para no ser reconocidos en mitad de la noche. Eran las marimantas.

Terror y amor han sido siempre temáticas que he oído desde mi infancia y han llenado ese recorrido vital.

Después llegaron los cuentos de las Mil y una noches, los del Conde D. Juan Manuel, Perrault, los hermanos Grimm, las leyendas de Bécquer, los cuentos de la editorial Calleja… o el Decameron Boccaccio y el Heptamerón de Margarita de Navarra.

Más tarde otras lecturas y otros autores: Ayala, Aldecoa, Monterroso, Cortázar, Borges, Carver, Melville, Chejov, Boukowski, Poe, Lovecraft, Cheever, Jack London, Bradbury, Hemingway o Faulkner.

En España también hay muy buenos autores de relatos. Busutil es uno de ellos, pero también Olgoso, Hipólito G. Navarro, Luis Mateo Díez, José María Merino, Meliano Peraile, Ana María Matute, Sánchez Ferlosio, Quiñones, Fernández Cubas, Tomeo, Benítez Ariza, Neuman, Atxaga…

Allá por los años 80, mientras estudiaba la especialidad de Francés en la Autónoma de Barcelona y me hacía un hueco en el Gargantúa y Pantagruel de Rabelais traté de hacer la tesis doctoral de Cortázar (habla de ello).

Después llegó Borges, del que llegué a escribir el ensayo Jorge Luis Borges, la infamia como sinfonía estética sobre su obra de relatos Historia universal de la infamia (habla de ello).

Y ahora, en unas semanas verá la luz otro libro de ensayo en Editorial Anthropos sobre relatos titulado Modelos infames, magia y adoctrinamiento.

Quiero decir que yo durante toda la vida he vivido prisionero del relato. Y fruto de ellos son ya cuatro los libros de relatos: El sudario de las estrellas, Juegos de goma, Tesis de mi abuela y otras historias del Sur y esta que presento hoy, El viento entre los lirios.

Mis relatos abordan situaciones reales y no reales. Situaciones imaginarias que podrían ser reales y viceversa. Mi realidad es muy laxa. No tengo una visión de la realidad cerrada y creo que sin llegar a ser ciencia ficción sí pueden alcanzar visos de surrealidad o fantasía controlada.

Decía Cortázar que la significación, la intensidad y la tensión. Significación que va más allá de la simple anécdota contada. Intensidad para eliminar rellenos o fases de transición y tensión ante la imposibilidad de sustraernos a la atmósfera creada.

Las temáticas ofrecen una gran variedad: sociales, existenciales, relacionadas con las relaciones familiares, con la enfermedad, con la locura, con la soledad, con la infancia … historias llenas de humanidad, terror, ironía, surrealismo o absurdo en las que la actualidad no deja de sorprendernos con sus continuos señuelos, pero también hay otras donde esta realidad surge aterradora. Un buen número de variadas historias, unas más amplias y otras microrrelatos que amplían los vericuetos de la existencia. Una rata que se apodera de tu coche, la extraña visita al médico, la reescritura del dinosaurio, un pene que se curva, un coche que arde en una gasolinera, el  desempleo y la pérdida de expectativas, los desahucios… son historias que sin duda cautivarán al lector porque sorprenden y le permiten descubrir que la realidad es mucho más amplia que lo que perciben nuestros sentidos, en esa estela que creó Cortázar y no permite cada día descubrir nuestro mundo con ojos nuevos y un lenguaje raudo y ágil.

Desahucios de lo real Guillermo Busutil 02.02.2019 |  LA OPINIÓN DE MÁLAGA

Hay libros cuyos títulos suenan al verso de una caricia en oleaje, o a la imagen de un oráculo al que deshojarle su significado oculto. Le ocurre a El viento entre los lirios cuya pronunciación evoca el romanticismo de esos paisajes de las novelas del XIX en las que las emociones son la épica de un drama, el relato de las peripecias y quiebra de un sujeto que sueña con la libertad o con un amor más o menos imposible o condenado. Pero no, no contienen las historias de este libro acantilados ni brumas, amantes al límite, duelos entre la vida y la muerte, ensimismamientos del corazón ni la tragedia de una identidad frente al espejo de la locura y sus borrascas. Argumentos que antaño llegaban por mar como si los libros fuesen barcos en los que enrolarse frente al fuego durante los duros inviernos y su frio viento entre los lirios.

Aunque también podría jugar a la prestidigitación de lo literario y plantear la duda acerca de que tal vez sí contengan estos relatos, breves, sutiles, ajustados en el ritmo cronopio de su relojería y en la borgiana hora final en las que las agujas de la prosa de Morales Lomas compone una figura, entre las diferentes clases de sonrisas y los diversos aspectos de un interrogante, todo esto que antes he nombrado. Es decir, acantilados como los que hay dentro de piezas como La balsa o La suicida. Amantes al límite al estilo de los de El pene curvo -excelente en el color de su lenguaje latinoamericano y su temperatura erótica- o de El sueño, para mí la mejor pieza de este compendio de cuentos. O tragedias de la identidad acerca de las que trata el bello y filosófico relato El secreto del agua, lírico en su atmósfera y desenlace, o el divertido en su ternura y frágil crueldad La grabación. Lo mismo que hay duelos entre la vida y la muerte en El verano, La rata –propio del extrañamiento de lo real- El Testamento –quizás el más flojo- o En algún lugar del corazón donde Morales Lomas despliega una brillante pieza de lenguaje cervantino. Hay otros que nos preguntan si el alma puede convertirse en mosca; si un cáncer se combate con un infarto; si una casa puede esconder el mundo secreto de una enfermedad hacia dentro, o si son mejores las rubias o las morenas para soñar un matrimonio. No faltan tampoco los que le dan una vuelta de tuerca a célebres cuentos de la infancia para devolverles lo que le quitamos a los Grim Broders; los que abordan el sueño de la migración desde el compromiso y la aceptación de la derrota, o el guiño a ese dinosaurio de Monterroso a cuya momia literaria habría ya que enterrar del todo, a pesar de que Morales la atreva a escribirnos.

Humor de doble filo, actualidad, metamorfosis, absurdo y bestiario es lo que contienen en precisas dosis -las pequeñas que por igual actúan como antídoto o como veneno- este libro en el que cada relato propone puntos de fuga, desmoronamientos súbitos, expectativas que se rompen, revelaciones de lo fantástico, malabarismos del lenguaje, precipicios y fisuras de una realidad convencional sobre la que se pone otro foco y se consigue deslizar al lector hacia la inesperada presencia del terror. Unas veces con aliento en corto, en forma de latigazo de paso, como si fuese la pintada de una pared que nos sale al paso entre un cuento y otro, otras adentrándose en las claves del micro cuento –siempre difícil de catalogar entre el apunte y la anécdota- y en ocasiones como relatos de medio aliento que suponen un fragmento carveriano de sus personajes. Criaturas todas a las que les toma el pulso de sus miedos y extrañamientos con humanidad de al lado, aunque en el fondo asoma el ingenuo caricaturesco del absurdo del maestro Azcona.

Pero sin duda, todos y cada uno son un lirio al que la prosa turgente, pulcra, de realismo contenido y de quiebro surreal los mueve a su antojo, en forma de viento para despeinarles el polen que cae entre las manos del lector, al mismo tiempo que al final de su lectura no reconocemos en la sonrisa que nos despierta.

MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ AGUILAR. El viento entre los lirios, de Francisco Morales Lomas. Ediciones En Huida, Sevilla, 2019, 146 pág.

El viento entre los lirios ofrece un conjunto de relatos breves y microrrelatos heterogéneos, escritos por el novelista, dramaturgo, poeta y ensayista Francisco Morales Lomas, uno de los escritores malagueños con mayor proyección editorial hoy. Catedrático y profesor de Universidad, crítico, académico y presidente de varias asociaciones de escritores y críticos, ha publicado cerca de una decena de títulos como narrador y diversos poemarios y textos dramáticos, que ha englobado bajo la denominación de «Teatro Caníbal», reconocido más allá de nuestras fronteras.

Lo que sorprende de El viento entre los lirios es la fineza del autor para desenmascarar la realidad, para dejarnos entrever esos fragmentos de la existencia a menudo obviados, a menudo olvidados, las más de las veces desconocidos; la sutil ironía con que se aproxima a ellos y los deconstruye, en un divertido juego verbal cargado de ingenio -como el nombre en forma de oxímoron del protagonista de El secreto del agua, Peter Water-, en un preciso ejercicio de simbología -como ocurre con El dinosaurio, convertido en recordatorio de nuestra infancia-, o incluso en un examen y verificación de las frecuentes e insalvables contradicciones humanas, de la que parte su grande y su miseria -lo que queda patente de un modo manifiesto en el hilarante El pene curvo-. Todo cabe en este libro que apunta al centro de cada problema que aborda -ya sea la pobreza, las ideologías, el amor, la muerte, incluso el suicidio-, con una mirada siempre atenta al detalle, penetrante y perspicaz, capaz de evidenciar lo que con frecuencia consideramos tabú y, por ende, cargamos de eufemismos.

Declarado deudor de autores como Monterroso, Cortázar o Borges, Morales Lomas únicamente propone una fracción de vida, de la que los lectores podremos tomar buena nota, aunque solo si estamos bien atentos. Más allá de la sobrecogedora anécdota que narra la historia de Jaimito en Bilbao, por ejemplo, la vanidad del hombre posmoderno queda plasmada inconfundiblemente cuando los «turistas europeos […] se sienten poderosos por primera vez» ante la fascinadora contemplación de «la pobreza». Y algo aún más grave ocurre en La balsa: «Cuando alguien cayó por la borda de popa, todos miramos a la proa. Un futuro prometedor les esperaba al final del viaje.»

Junto a estos referentes, Cervantes ocupa un lugar muy destacado entre las influencias e intertextualidades de Morales Lomas, como en el divertido e ingenioso relato metanarrativo En un lugar del corazón. Metaliterario será también, como es obvio, El extraño caso de Caperucita Roja.

La autorreferencia es otra de las constantes del autor, con especial recurrencia a su universo caníbal, en microrrelatos como La caníbal o El cólico. Y con respecto a los problemas sociales, con frecuencia recurre al sarcasmo y al humor negro, como en el caso de El desahucio.

En definitiva, con Monterroso y Morales Lomas, el lector encontrará en El viento entre los lirios, como mínimo -y no es poco-, los «tres temas muy importantes (los que más) de la existencia de una persona: el amor, la muerte y las moscas.», Miguel Ángel Jiménez Aguilar.

EL HUMOR NEGRO DE FRANCISCO MORALES LOMAS

            Francisco Morales Lomas se ha convertido en los últimos años en uno de los autores más interesantes y prolíficos de nuestras letras con una obra que ya supera los setenta libros y que está repartida entre diversos géneros: ensayo, poesía, teatro, novelas y cuentos.

            A su extraordinario caudal hoy viene a sumarse un nuevo libro de relatos con muy hermoso título “El viento entre los lirios” (Ediciones “En Huida”). Se trata de un conjunto de textos muy variados a los que presta unidad el ingenio y la agilidad narrativa del autor. Aquí podemos hallar desde una novela corta  protagonizada por Miguel de Cervantes y en sintonía con las tres novelas que dedicó a nuestros siglos de Oro, hasta una buena cantidad de microrrelatos basados en la sorpresa o golpe final. También encontramos gran variedad en el lenguaje: desde guiños cultos sabiamente administrados que denotan la cultura clásica del autor, hasta el coloquialismo o incluso la recreación del español de América en otros textos. Pero, eso sí, aunque el lenguaje sea directo a menudo, siempre resulta escogido con eficacia. Claro que Morales Lomas es también poeta y ello se percibe en el uso de ciertas metáforas y símiles de gran originalidad que aparecen a menudo en ocasiones en los textos. He aquí un ejemplo de ello:

             “la mujer va aclimatando su cuerpo a la embestida del animal, cada vez más unicornio en su ingle”.  

            Hay relatos rotundos, algunos inquietantes, otros cargados de denuncia social, lo que concede a este libro una gran fuerza y una completa actualidad. Y lo cierto es que casi ninguno de estos relatos deja indiferente al lector.

            El erotismo, una sensualidad desbordante, impregna otros textos del libro. Claro que tampoco faltan algunas hermosas páginas en las que Morales Lomas evoca escenas de infancia u otras en las que hallamos hondas reflexiones de diversa índole.

            Variedad, pues, y, sin embargo, lo más singular en “El viento entre los lirios” radica en un registro poco habitual en nuestras letras contemporáneas: el humor negro. Morales Lomas lo maneja con acierto, con refinada crueldad a veces, y es que él sabe muy bien que no está haciendo otra cosa que reflejar en toda su desnudez la verdadera realidad de la existencia y de la condición humana“.

Fernando de Villena.         

 

ALGUNAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Enrique, Antonio: Una ventana abierta al mundo. El viento entre los lirios de Morales Lomas, República de las Letras, 26 de agosto de 2019.

Busutil, Guillermo: Desahucios de lo real (sobre El viento entre los lirios de Francisco Morales Lomas)”, La Opinión de Málaga, 2 de febrero de 2019.

Enrique, Antonio: “Una ventana abierta al mundo (sobre El viento entre los lirios de F. Morales Lomas)”, Wadias, núm. 56, junio-julio 2019.

Ballesteros, Emilio: “El viento entre los lirios”. Revista Alhucema, núm. 39, 2019, pp. 196-197.

Jiménez Aguilar, Miguel Ángel: “El amor, la muerte y las moscas” (sobre El viento entre los lirios de F. Morales Lomas), Ideal de Granada, 6 de abril de 2019, p. 56.

Moreno Ayora, Antonio: “Relatos y microrrelatos” (sobre El viento entre los lirios de F. Morales Lomas). Cuadernos del Sur de Diario Córdoba, 13 de abril de 2019, p. 8.