publicado como una obra inédita dentro de la antología TRÁNSITO, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 2005, pp. 95-130.

La poesía de ETERNIDAD SIN NOMBRE también tiene una evidente conexión con la poesía de Manuel Altolaguirre, un autor que leía muchísimo en la época de la escritura de esta obra porque preparaba un ensayo sobre su lírica, que, por supuesto, tiene evidentes reminiscencias de la poesía de San Juan de la Cruz.
Como toda colección de poemas amorosos, ETERNIDAD SIN NOMBRE, reúne la esencia de la relación con la amada, cuerpo y espíritu, reunidos de consuno para expresar la exaltación ante la vida en una consecuencia sin límites. Solo el amor nos puede salvar finalmente de la muerte.







